sábado, 29 de noviembre de 2008

Yo, Mi, Me, Contigo.


Veni, vedi, non venci.
Deshumaniza-te, -me, -lo.
Yo, mi, me conmigo y tú, ti, te, contigo.
Nosotros nos, mí, me, te, nos.
Dormiste, me, ví, viste, vimos.
Ayer-hoy te, me, desperté, -taste
Y yo, tú, mi, me, nos, nosotros, uno, lo.
Mi mí, -te, -me, -nos, tu tú.
Nos, mucho, -ísimo.
yo te, tú me, tenemos, nos.
Siempre así.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Bobina.

De nuevo lo tenía frente a mí. Irritablemente pequeño y oscuro. Otra vez ese maldito agujero. Y ahí estaba también ese hilo asqueroso, y yo dispuesto, un día más, a tirar de él. Nunca debí comenzar. Maldito hilo, maldita curiosidad, maldito agujero.

La cuestión es que lo hice. Comencé a tirar de ese penacho amarillo lleno de mugre y como no dejaba de salir más y más, decidí elaborar una bobina, que cada vez fue haciéndose más compacta y más grande.

A día de hoy, cada vez que me siento frente a ese agujero me planteo dos opciones: dejar de tirar del hilo, cortar esa bobina y tapiar el dichoso boquete de la pared, o seguir tirando para ver cuándo se acabará, cuánto hilo puede esconder esta pared que empiezo a pensar que está hueca en su totalidad, qué es lo que se esconde en el otro extremo del carrete...me puede la curiosidad.

A veces creo que determinadas inquietudes son malas. últimamente veo dos opciones pero me decanto siempre por sentarme frente al boquete negro con decisión, e incluso sin ganas y experimentar. Y el caso es que ya sé lo que pasará, sé lo que me encontraré cuando me ponga a tirar de ese colgajo de algodón, y aún así, acabo siempre en la misma posición, embobado, viendo como la bobina se hace cada vez más y más grande dando más de sí y ocupando más espacio en mi vida.

Underwater Love.


Su cabeza golpeó fuertemente contra el fondo rocoso y sus ojos se abrieron, más por la impresión del golpe que por el dolor, que vino después. Y una vez allí, mecido por los brazos fuertes de un océano compasivo, suspendido por el empuje de Arquímedes y la fuerza de la corriente, corroboró que su elección había sido muy acertada. Adoraba esos riscos, y su altura, y las gaviotas, y mar, sobretodo el mar. Desde siempre. Y esa fue la única razón por la que decidió saltar. La única diferencia entre sus sentimientos antes del fabuloso impulso y ahora es que ahora amaba al mar desde otro punto de vista más intenso, desde dentro.

***
Você vem, você vai
Você vem e cai
Cai cai e tudo tudo cai
Tudo cai pra lá e pra cá
Pra lá e pra cá
E vamos nadar
Y vamos nadar e tudo tudo dá
***