
La palabra engendro cobró su significado más puro contigo. Me parasitaste dentro y, ahora que estás fuera, lo vuelves a hacer. Como un cestodo, como un nemátodo. Así eres. Y ahora solo quieres mi leche, sin ofrecer nada verdaderamente sincero a cambio. Y yo te la doy sin esperar nada serio de tí, ofreciéndote a cambio mi tiempo y mi vejez, sin saber muy bien por qué te quiero, pequeño y arrolladoramente encantador engendro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario